viernes, 21 de noviembre de 2008

Tercer día


En el tercer día, descubrió la luz apagada de las estrellas. Como un animalillo muerto de frío se arrimó a una piel en apariencia humana. Un poco de calor, no pedía más, una mirada dulce, una voz amable.

Entró en un mundo de espejismos, de apariencias, donde nada de lo que veía ere real. Aquello que deseaba se cumplía, pero al revés.

Cuanto más amor demadaba, más la rechazaban. Cuanto más quería aprender más le negaban. Cuanto menos quería padecer más le martirizaban.

Y llego el momento en que se hizo una coraza. Tan dura y resistente, que con sus tres días de vida ya no tenía una sola grieta por la que puediera pasar el calor del sol y la brisa del mar.

Se sentó en su orilla del mundo a ver como pasaba el tiempo.

Contempló cambios y giros en las estrellas de la noche, pero para ella todo aquello le era ajeno.

Y dejó de esperar para seguir...

Y así pasaron muchos terceros días, agrandando su coraza y perdiendo sus esperanzas.

El corazón se le hizo un nudo y la boca se taponó para no decir. Las lagrimas, inútiles, dejaron de fluir y se negaron a ser motivo de burla.

Y el universo siguió su rumbo mientra ella dormitava en su tercer día.

Hasta que llegó el cuarto, ese cuarto día, en el que...

No hay comentarios:

Datos personales

Mi foto
Maestra de vocación vieja. Lectora impertinente. Solitaria por voluntad. Madre amantísima. Ansiosa por saber.